Una Computadora Propia

“…soñar leyendo libros y rezagaros en la esquinas, y hundir hondo la caña del pensamiento en la corriente.” “Una habitacióm propia” Virginia Woolf.

Cierro el libro de la Woolf, y mi imaginación no deja escapar la imagen de esta gran mujer frente a otras muchas mujeres, viéndolas desafiantemente con sus profundos y tristes ojos, diciéndoles estas últimas palabras: “…y que hacer este trabajo, aún en la pobreza y la oscuridad, merece la pena”, refiriéndose al oficio de escribir.

Una Habitación propia es el título del ensayo basado en dos conferencias dadas por Virginia Woolf en 1928, en donde el tema a tratar (por encargo), era el de “Las mujeres y la novela”. Pero el genio de la Woolf hizo de este tema un análisis más profundo y humano sobre un asunto tan complejo y difícil de tratar, mucho más en esos años.

A los largo de todo el texto, Virginia, de una manera clara y por momentos como si se tratara de una novela suya, hace una reflexión histórica del papel de la mujer en la literatura, analizando el trabajo y vida de escritoras como Jane Austen y las hermanas Bronte. Describe los problemas y limitantes de esas escritoras y cómo los superaron y crearon obras inmortales.

El ensayo puede ser calificado de feminista, lo que no veo mal, pero más bien es un discurso humano hecho por una mujer brillante, para mujeres estudiantes, sobre mujeres escritoras y para alentar a las mujeres de ese, este, y todos los tiempos. Pero no se crea que la Woolf es condescendiente con la féminas “…las mujeres son duras para con las mujeres. A las mujeres no les gustan las mujeres.”

Mientras leía el texto, no dejaba de pensar en mis amigas (Yesenia, Lizette, Adriana, Fabiola, Mariana, Jessica, Jaxi, Rocío, Elizabeth… etc.); la mayoría profesionistas, algunas independientes, todas trabajadoras, y todas afortunadas. Mujeres libres que piensan, dicen y hacen lo que quieren. Algunas de ellas con más amantes que el más “machín” de mis amigos, y todas más inteligentes y valientes que un servidor.

También pensé en todas la mujeres que tiene mil cosas e ideas en la cabeza, y que quieren expresarlas y compartirlas. Y cómo es que muchas, por pena o desconocimiento de espacios como el Rincón, no lo hacen, y dejan morir a la pequeña Woolf (me refiero a Virginia, para que no confundan con “Loba”) que llevan dentro.

Ya no estamos en 1928, contamos con más y mejor educación, Internet, y espacios como Rincón Alterno. Virginia Woolf dice que para escribir es necesario tener una habitación propia, yo no lo creo necesario. Sólo se necesita pluma y papel, o una computadora, ni siquiera tiene que ser propia, se puede ir al café Internet de la esquina y escribir, escribir y escribir (si para relajarse quieren ver Porno, depende de ustedes, yo lo recomiendo, nomás buzos con los dueños del café).

En nombre del Rincón Alterno, y en especial de El Golem, les hago la invitación para que nos hagan llegar sus escritos. No importa su sexo (hombres, mujeres, indecisos o alternativos). No importa su educación, no importa el estilo, redacción u ortografía (sólo basta con ver este escrito), tampoco el tema, o si es poema, cuento, recomendación, ensayo, carta, reseña… no importa, claro, mientras no sean amenazas de muerte o algo así de “poético”. Sólo escriban y háganoslo llegar, que aquí con gusto lo leeremos y publicaremos.

También los invito a que lean Una habitación propia y todo lo que puedan de Virginia Woolf… más bien los invito a que lean, no importa el autor (nomás traten de evitar a Carlos Cuauhtemoc Sánchez) lean y lean, que leer es una forma de ser feliz como decía Borges . Y aprovecho y me hago auto-publicidad invitándolos (ya estuvo de tanta invitación ¿no?) a escuchar El Golem, que “trata” de ser un programa sobre literatura y cine.

Emilio Golem.

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